Antonia querida,
Acabas de nacer y ya le has robado el corazón a tu padre. Qué menos se podía esperar de una nena tan vigorosa, tan coloradita y con unos pulmones tan potentes. Has nacido del vientre de la mujer que yo amo, y con quien hemos forjado el compromiso de tener esta familia, para toda la vida, para bien o para mal. Has nacido rodeada del afecto de quienes nos aman también a nosotros, nuestra pequeña y querida parentela; nuestra multitud de amigos entrañables. No voy a enumerarte quiénes son o dónde están. Parte del juego de la vida es que los vayas conociendo, así como te irás conociendo también a ti misma.
Yo escribo mientras duermes tu primer sueño de bebé, en una salita de clínica donde tu cuerpo se está aclimatando a la temperatura. Tu madre duerme a mi lado, reponiéndose de la cesárea que concluyó hace menos de media hora. Sé que estarás molesta; que tendrás una mala primera impresión del mundo. Sentirás que sacarte de aquel cómodo rincón oscuro y cálido será acaso una traición, una pésima jugada. Creerás que los dioses te han quitado su afecto, o que el universo está, después de todo, lleno de crueldad.
Pero tienes que creerme cuando te digo que ésa es sólo la primera impresión. El mundo es bello. Vivir en él, también. Verás que la vida te trae satisfacciones, pero también frustración; inmensas alegrías y penas desmesuradas; dolores insoportables, pero también placeres insospechados. El balance no podrá ser malo. De eso se trata vivir. No prestes oídos a quienes te dirán que el mundo es un valle de lágrimas. Mienten, porque hay poder en esa mentira; o bien, creen decirte la verdad, porque han salido a buscar la felicidad en las playas, en los campos, en las calles. No saben que todo está en tu interior; que el mundo que te toque vivir será el que tú inventes, en comunidad con los que te rodean.
Por eso es que el amor es tan importante. El amor te pondrá en sintonía con esos otros con quienes a la larga llegarás a formar una única cosa. El amor colmará los rincones de tu alma y hará emerger de ella lo mejor de ti. Y comprenderás, más temprano que tarde espero yo, que eso será lo único que podrás llevarte de aquí, al fin de este proceso que yo hoy te he visto comenzar.
¡Vive, hija mía! ¡Vive, que para eso te hemos concebido! ¡Vive, que te lo has ganado!
Con todo el amor del mundo,
Papá
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Que hermoso momento...
Felicidades, deseo que Antonia sea muy feliz en esta vida.
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LOGICA Y LOCURA